Córdoba ya tiene su primera estación para monitorear el crecimiento de los árboles

Los datos son clave para realizar proyecciones sobre los cambios más probables de los bosques y diseñar estrategias de adaptación al cambio climático.

Curiosidades29/08/2025EcoObjetivoEcoObjetivo
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¿Cómo crecen nuestros árboles? ¿Qué nos dicen sobre el cambio climático? Estas preguntas busca responder la Red Federal Bosque-Clima, una iniciativa científica que recientemente instaló la primera estación dendrométrica de Córdoba, en la Reserva de la Defensa de Ascochinga, ubicada en el sector norte de las Sierras Chicas (departamento Colón).

Las estaciones dendrométricas utilizan equipos de alta resolución que registran de forma continua y precisa el crecimiento del diámetro de los árboles en escalas de micrómetros, junto con sensores de temperatura y humedad del suelo. Esto permite detectar:

– Cuándo comienza y termina la estación de crecimiento leñoso de cada especie.
– Qué condiciones ambientales regulan su crecimiento.
– Cómo los eventos climáticos de corta duración (olas de calor, lluvias extremas, etc) impactan en el crecimiento de los árboles.

Los datos son fundamentales para proyectar los cambios más probables en nuestros bosques durante el siglo 21 y orientar a tomadores de decisiones en estrategias de manejo forestal y adaptación al cambio climático.

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Diego Gurvich es investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Conicet y UNC) y lidera el proyecto en Córdoba.

La especie elegida: molle

“Los árboles no solo crecen. Nos cuentan cómo está cambiando el mundo a su alrededor. Escucharlos a través de estas estaciones dendrométricas nos permitirá anticipar escenarios, proteger a los bosques nativos y tomar mejores decisiones en un mundo que está cambiando”, asegura Diego Gurvich, quien lidera el proyecto en Córdoba.

Gurvich es investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv) del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba. El Imbiv colabora en este proyecto, que es coordinado desde el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla, Conicet-UNCuyo).

La estación en Ascochinga monitorea molles (Lithraea molleoides), el principal árbol de los bosques serranos de Córdoba. La estación tiene sensores en seis ejemplares. “Elegimos árboles de tamaños distintos para ver cómo varía la respuesta entre individuos de diferentes características. Y elegimos el molle por ser una especie clave del bosque serrano. Esta es la primera estación con molles de Argentina”, señala el biólogo.

“Los bosques nativos cumplen funciones vitales: regulan el ciclo del agua, almacenan carbono, protegen la biodiversidad y brindan recursos madereros y energéticos. Sin embargo, el cambio climático está afectando su dinámica de crecimiento y la provisión de estos servicios ecosistémicos. Por eso es importante estudiarlos al detalle”, asegura el investigador.

Gurvich y colegas ya habían realizado estudios sobre el crecimiento del molle y determinaron que puede crecer entre 1 y 2,4 milímetros por año. «Las diferencias se deben a dónde está creciendo cada árbol y al clima», detalla.

Los dendrómetros ubicados en los troncos registran con muchísima resolución los movimientos del tronco con cambios en el orden de micras y toman datos cada 15 minutos.

Hasta ahora la Red Argentina de Dendrómetros de Alta Resolución (Radar) tenía su foco principal en la Patagonia andina, donde monitorea especies como alerces, araucarias y lengas. Luego se instalaron estaciones en las Yungas, la Selva Paranaense y los Bosques Chaqueños, en el norte argentino.

“Con la nueva estación instalada en Córdoba, se cubren regiones y especies poco representadas, ampliando el monitoreo al bosque chaqueño serrano. Representa una expansión estratégica de esta red federal y garantiza que cada región del país pueda aportar datos valiosos para entender las respuestas de los bosques nativos al cambio climático”, apunta Gurvich.

La Reserva de la Defensa de Ascochinga tiene casi 3.400 hectáreas y está dentro del municipio de La Granja. Es administrada en conjunto por la Fuerza Aérea Argentina y por la Administración de Parques Nacionales. Además del molle, se destaca el espinillo y el chañar, entre su vegetación. Representa a la ecorregión del bosque chaqueño serrano.

Los investigadores pretenden estudiar la dinámica forestal en diferentes escalas de tiempo, desde cambios diarios en árboles individuales hasta variaciones a lo largo de años en parcelas completas.

Además de generar información esencial para la conservación y el manejo sostenible de los bosques, esta iniciativa fortalece la formación de recursos humanos mediante tesis de grado y posgrado para que más personas trabajen en la protección de los bosques y la lucha contra el cambio climático en Argentina.

“Este primer paso en Córdoba fortalece la ciencia federal y el compromiso de la comunidad científica con la conservación de nuestros bosques, una pieza clave en la lucha frente al cambio climático”, asegura Gurvich.

Fuente: artículo publicado en el sitio web del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv) de la UNC y Conicet.

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