
Así es como el acero y el cemento pueden cambiar el curso del cambio climático
EcoObjetivo


El acero y el cemento son una parte fundamental del mundo moderno. El acero se encuentra en todas partes, desde en las grandes infraestructuras hasta en los utensilios de cocina, mientras que el cemento, como principal elemento del hormigón, es el recurso más consumido en el mundo después del agua. Se utilizan aproximadamente 3 toneladas métricas de cemento al año por cada persona en el mundo.
Tanto la fabricación de acero como la de cemento son altamente intensivas en emisiones. La necesidad de calor continuo a alta temperatura para producir acero, cemento y hormigón requiere enormes cantidades de energía, gran parte de la cual sigue dependiendo de los combustibles fósiles. Además, los procesos químicos implicados en la producción de estos materiales son en sí mismos una fuente importante de emisiones. Según la mayoría de las estimaciones, la producción de acero y cemento representa algo más del 50% de todas las emisiones industriales.

Cada año se producen cerca de 2.000 millones de toneladas de acero, que generan alrededor del 8% de todas las emisiones mundiales de CO2. Por cada tonelada de acero producida en hornos convencionales, se liberan a la atmósfera entre 1,5 y 3 toneladas de CO2. El cemento representa otro 6% de las emisiones totales, dos tercios de las cuales están relacionadas con las reacciones químicas de la producción y el tercio restante con la combustión de los combustibles.
Además, se prevé que la demanda de cemento y hormigón aumente en más de un tercio para 2050, cuando se espera que la población mundial alcance los 9.700 millones de habitantes, el 70% de los cuales vivirá en ciudades.
Para dar lugar a esta expansión urbana masiva, se construirá el equivalente a otra ciudad de Nueva York cada mes durante los próximos 40 años. Incluso las tecnologías que impulsan la transición energética, como las turbinas eólicas, requieren grandes cantidades de acero y hormigón. Por tanto, es imperativo que las industrias minera y manufacturera, y especialmente la del acero y el hormigón, adapten sus tecnologías de proceso a los compromisos climáticos.
Para lograrlo, las emisiones de los procesos en la industria del acero deben reducirse al menos un 30% para 2030. Alcanzar las emisiones netas del cemento para 2050 requerirá que la industria aborde las limitaciones técnicas y que establezca el uso de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.
Fuente: Foro Económico Mundial




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